Lentamente / Despacito

Lentamente

Nel piccolo Borgo Podgora la vita scorre tra il caldo umido, bei tramonti e complicate regole per la raccolta dei rifiuti. Si perché l’Italia è campione nel porre le regole, complicate da applicare, e che regolarmente vengono ignorate dai più lasciandoti tra la difficoltà di applicarle ed il dubbio se ignorarle.

Lentamente, ma molto lentamente stiamo prendendo contatto con la realtà che ci circonda. Fuori dalle automobili le persone sono affabili e disposte a chiacchierare, ma dentro le auto si trasformano in serial killer senza il minimo rispetto del codice della strada. Velocità assurde, sorpassi superando la linea continua, uso del clacson decisamente schizofrenico. E qui si ridefinisce la parola “attimo”: l’intervallo di tempo tra il verde del semaforo e il clacson dell’automobilista dietro di te.

È arrivata anche la connessione in fibra che io chiamo affettuosamente “fibra lenta” perché rispetto a come ero abituato prima siamo al 10% (si proprio dieci percento) della velocità che avevo a Melenara. Però almeno posso muovermi per casa senza avere appiccicato al computer anche il telefono per connettermi ad internet e risparmiamo il traffico dati dei contratti telefonici.

A proposito, in settimana avremo entrambi i numeri di cellulare italiani e sarà nostra premura comunicarlo a tutti gli amici. Manterremo anche un numero spagnolo installato su un vecchio telefono che rimarrà sempre acceso anche se solo in casa, questo per facilitare i contatti con le istituzioni Canarie.

Continua ovviamente la sistemazione di tutte le cose, a poco a poco apriamo le varie casse e sistemiamo le cose. Siamo ancora in attesa di una parte di mobili e poi dovremmo stampare un po delle nostre foto da appendere, in particolare quelle dell’oceano di Gran Canaria !

Un grande abbraccio !

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Despacito

En el pequeño Borgo Podgora la vida fluye entre el calor húmedo, hermosas puestas de sol y complicadas normas para la recogida de residuos. Sí, porque Italia es campeón en poner las normas, complicadas de aplicar, y que regularmente son ignoradas por la mayoría, dejándote entre la dificultad de aplicarlas y la duda si ignorarlas.

Despacito, pero muy despacito, estamos entrando en contacto con la realidad que nos rodea. Fuera de los coches la gente es agradable y dispuesta a charlar, pero dentro de los coches se convierten en asesinos en serie sin el más mínimo respeto por el código de la calle. Velocidades absurdas, superando la línea continua, uso de la claxon decididamente esquizofrénico. Y aquí se redefine la palabra “momento”: el intervalo de tiempo entre el verde del semáforo y los bocinazos del automovilista detrás de ti.

Ha llegado también la conexión de fibra que yo llamo afectuosamente “fibra lenta” porque respecto a como estaba acostumbrado antes estamos en el 10% (si justo diez por ciento) de la velocidad que tenía en Melenara. Pero al menos puedo moverme por la casa sin haber pegado el teléfono a la computadora para conectarme a Internet y ahorrarnos el tráfico de datos de los contratos telefónicos.

Por cierto, en la semana tendremos los dos números de móvil italianos y nos aseguraremos de comunicarlo a todos los amigos. También mantendremos un número español instalado en un teléfono viejo que siempre estará encendido aunque sólo sea en casa, para facilitar los contactos con las instituciones canarias.

Por supuesto, el arreglo de todas las cosas continúa, poco a poco abrimos las distintas cajas y arreglamos las cosas. ¡Todavía estamos a la espera de una parte de los muebles y luego deberíamos imprimir algunas de nuestras fotos para colgarlas, en particular las del océano de Gran Canaria !

¡Un gran abrazo !